carne negra

Zonas Temporalmente Autónomas

(fragmentos)

Hakim Bey
Traducción y notas de Guadalupe Sordo

Esperando la revolución

¿CÓMO ES QUE TODO mundo puesto patas arriba siempre termina por enderezarse? ¿Por qué siempre a toda revolución sigue una reacción, como una temporada en el Infierno?

La revuelta, o la forma latina insurrección, son palabras que los historiadores utilizan para describir las revoluciones fallidas -movimientos que no completan la curva prevista, la trayectoria consensuada: revolución, reacción, traición, fundación de un Estado aún más fuerte y opresivo, la vuelta de la tortilla y el retorno de la historia una y otra vez a su más alta forma: el látigo en el rostro de la humanidad por siempre.

Al fallar en el cumplimiento de la curva, la revuelta sugiere la posibilidad de un movimiento que escapa y va más allá de la espiral Hegeliana de ese “progreso”, que secretamente no es sino un círculo vicioso. Surgo-levantamiento, aparición. Insurgo-levantamiento, rebelión de uno mismo. Una operación de comienzo, de toma de las riendas. Un adiós a la maniatada parodia del círculo del karma, de la fútil revolución histórica. La consigna «¡revolución!» se ha convertido de proclama en veneno, un maligno hado pseudognóstico, una fantasmagoría en la que sin importar cuanto luchemos quedamos siempre atrapados por el demonio de Aión, el íncubo del Estado, de un Estado tras otro, cada paraíso regido por un ángel más maligno.

Si la Historia es “Tiempo” -como pretende- entonces la revuelta es un momento que salta por encima del Tiempo y viola la “ley” de la Historia. Si el Estado ES la Historia -como pretende- entonces la insurrección es el momento prohibido, una inolvidable denegación de la dialéctica -trepar por el poste y salir por el agujero del humo3, una maniobra chamánica realizada desde un “ángulo imposible” al universo.

La Historia pregona que la Revolución quiere “permanencia”, o cuando menos duración,mientras que la revuelta es “temporal”. En ese sentido una revuelta es como una “experiencia límite”, lo contrario del estándar de la conciencia y experiencia “ordinaria”. Como las fiestas, las revueltas no pueden ocurrir todos los días -de otra forma no serían “extraordinariad”. Pero tales momentos de intensidad dan forma y sentido a la totalidad de una vida. El chamán retornará -uno no puede quedarse en el tejado de por vida-, pero cosas han cambiado, ciertos desplazamientos e integraciones han tenido lugar; una diferencia se ha instaurado.

Habrá quien objete que se trata de un consuelo para desesperados. ¿Qué pasa con el sueño anarquista, con el Estado sin estado, con la Comuna, con la zona autónoma duradera, con la sociedad libre, con la cultura libre? ¿Vamos a abandonar toda esperanza por una especie de existencialista acte gratuit? La cuestión no es cambiar las conciencias, sino cambiar el mundo.

Acepto que esta es una crítica justa. Pero opongo pese a todo dos objeciones; en primer lugar, que ninguna revolución nos ha traído esos sueños. Su intuición aparece en el momento de la revuelta -pero tan pronto como “la Revolución” triunfa y el Estado vuelve, los sueños e ideales ya están traicionados. No es que renuncie a toda esperanza o deseo de cambio -sino que desconfío del término Revolución. Segundo, que incluso aunque reemplacemos el intento revolucionario por un concepto de insurrección que espontáneamente atrae un florecimiento anarquista, nuestra particular situación histórica no es propicia para reto tan enorme. Absolutamente nada, sino un fútil martirio, resultaría en estos momentos de una colisión frontal con el Estado terminal, el Estado de la megacorporación, de la información, el imperio del Espectáculo y la Simulación. Todas sus armas nos apuntan, mientras nuestros ridículos dardos no encuentran nada contra lo que disparar sino una histéresis, una rígida nada, un fantasma capaz de absorber cada chispa en un ectoplasma de información, una sociedad de la capitulación regida por la imagen de la Pasma y el Ojo absorbente de la pantalla televisiva.

En pocas palabras, no proponemos la TAZ como un fin exclusivo en sí mismo, reemplazando todas las otras formas de organización, tácticas y objetivos. La defendemos porque puede proveer la clase de intensificación asociada con la revuelta sin conducir necesariamente a su violencia y sacrificio. La TAZ es una forma de sublevación que no atenta directamente contra el Estado, una operación guerrillera que libera un área -de tierra, de tiempo, de imaginación- y entonces se autodisuelve para reconstruirse en cualquier otro lugar o tiempo, antes de que el Estado pueda aplastarla. Puesto que el Estado tiene más que ver con la Simulación que con la substancia, la TAZ puede “ocupar” estas áreas clandestinamente y llevar adelante sus propósitos subversivos por un tiempo con relativa tranquilidad. Quizás algunas pequeñas TAZs hayan durado vidas enteras, y ello gracias a su capacidad de permanecer ignoradas, como los enclaves hillbilly4, que nunca se han cruzado con el Espectáculo, que nunca han aparecido fuera de la «vida real» que resulta invisible a los agentes de la Simulación.

Babilonia toma sus abstracciones por lo real; precisamente en ese margen de error se constituye la TAZ. Ponerla en marcha puede requerir tácticas de violencia y defensa, pero su mayor fuerza reside en su invisibilidad -el Estado no puede reconocerla porque la Historia carece de definición para ella. Tan pronto como una TAZ es nombrada -representada y mediatizada- debe desaparecer, desaparece de hecho, dejando tras de sí un vacío, resurgiendo de nuevo en otro lugar, e invisible de nuevo en tanto indefinible para los términos del Espectáculo. De esa manera la TAZ es una táctica perfecta para una Era en que el Estado es omnipotente y omnipresente, pero también lleno de fisuras y grietas. Y en tanto la TAZ es un microcosmos de ese «sueño anarquista» de una cultura libre, no se me ocurre mejor táctica para trabajar por ella que experimentando a la vez algunos de sus beneficios aquí y ahora.

En suma, el realismo nos impone no sólo dejar de esperar «la Revolución», sino incluso dejar de desearla. Revuelta sí, tan a menudo como sea posible, e incluso asumiendo los riesgos de la violencia. Los espasmos del Estado Simulador serán «espectaculares», pero en la mayoría de los casos la mejor y más radical táctica será rechazar entrar en el juego de la violencia espectacular, retirarse del área del simulacro, desaparecer.

La TAZ es un campamento de guerrilleros ontológicos: atacan y escapan. Mantén en movimiento a toda la tribu, aunque sólo se trate de datos en la Web. La TAZ tiene que ser capaz de defenderse: pero tanto el «ataque» como la «defensa» deben, siempre que puedan, eludir la violencia del Estado, que es una violencia sin sentido. El ataque se hace contra estructuras de control, esencialmente contra las ideas; y la defensa es la «invisibilidad» -un arte marcial- y la «invulnerabilidad» -un arte «oculto» entre las artes marciales. La «máquina de guerra nómada» conquista antes de ser detectada, y se desplaza antes de que el mapa pueda ser reajustado. Por lo que concierne al futuro, sólo los autónomos podrán planear la autonomía, organizarla, crearla. Es un proceso que se autoinicia. El primer paso tiene algo de satori5: la realización de la TAZ comienza con el simple acto de su realización.

(…)

La red y el Web

El siguiente factor que contribuye a la formación de TAZs es tan vasto y ambiguo que necesita una sección por sí mismo.

Hemos hablado hasta ahora de la Red, que definiríamos como la totalidad de la información y el flujo comunicativo. Algunos de estos flujos son privilegiados, y limitados a alguna élite -lo que le da a la Red un cierto aspecto jerárquico. Otros flujos permanecen en cambio abiertos a todo el mundo – lo que en cambio le da a la Red, a la vez, un cierto carácter de horizontalidad no jerárquica. Los datos militares y de Inteligencia son restringidos, como lo son los bancarios, los de divisas, etc. En su mayor parte, en cambio, los datos telefónicos, el sistema postal, los bancos de datos públicos, etc., son accesibles a todos y cualquiera. De tal manera que dentro de la Red ha empezado a emerger una especie de secreta contra-Red, que llamaremos el Web (como si la Red13 fuese una red de pescador, mientras la Web fuese una especie de tela de araña tejida en los intersticios y secciones rotas de la Red). Normalmente usaremos el término Web para referirnos a la estructura horizontal, alternativa, del sistema de intercambio de informaciones, a la red no jerárquica, y reservaremos el término anti-Red14  para referirnos los usos clandestinos, ilegales y subversivos del Web, incluyendo la actual piratería de datos y otras formas de sabotaje de la propia Red. La Red, el Web y la anti-Red son todos parte del mismo modelo complejo y global, y se funden mutuamente entre sí en innumerables puntos. No son términos que pretendan describir «áreas» -sino sugerir tendencias, modos de uso.

(Disgresión: antes de que se condene a la Web o la anti-Red por «parasitismo» -y por tanto por no poder ejercer una fuerza auténticamente revolucionaria-, piénsese en qué consiste la «producción» en la Era del Simulacro. ¿Cuál o qué es la «clase trabajadora», productiva? Quizás haya que admitir que tales términos han perdido su significado. De cualquier manera, las respuestas a preguntas semejantes son tan complejas que la TAZ tiende a ignorarlas por completo y se limita a tomar aquello que puede utilizar. «La cultura es nuestra naturaleza» -y somos las urracas ladronas, o los cazadores/recolectores de la era de la Técnica).

Las formas actuales de la Web inoficial son -habrá que suponer- todavía muy primitivas: la red marginal de fanzines, las redes de BBS, la piratería de software, el hacking15, el phone- phreaking16, algo de influencia en la prensa y la radio -y prácticamente ninguna en ninguno de los otros grandes medios: nada de estaciones de televisión, ningún satélite, nada de fibra óptica o cable, etc. No obstante, la red se presenta como un patrón de relaciones cambiantes y en evolución entre sujetos (usuarios) y objetos (datos). La naturaleza de esas relaciones ha sido exhaustivamente explorada, de McLuhan a Virilio. Costaría páginas y páginas probar lo que a estas alturas todo el mundo sabe. Y mejor que reescribir todo ello de nuevo, me interesa preguntarme cómo este tipo de relaciones en evolución hace posibles modos de implementación para la TAZ.

El TAZ tiene localizaciones temporales -pero efectivas- en el tiempo y en el espacio. Y también ha de tener una «localización» en el Web, y esa localización es de distinto tipo, no efectiva sino virtual, no inmediata pero sí instantánea. El Web no sólo proporciona soporte logístico para el TAZ, ayuda a que aparezca. Hablando crudamente: puede decirse que el TAZ existe tanto en el espacio de la información como en el «mundo real». El Web puede compactar grandes cantidades de tiempo -como hace con los datos- en espacios infinitesimales. Ya hemos apuntado que, por su carácter temporal, el TAZ debe necesariamente renunciar a las dimensiones de la libertad que significan duración y una localización más o menos fija. El Web ofrece una especie de sucedáneos de esas ausencias -puede informar al TAZ, desde su mismo inicio, con enormes cantidades concentradas de tiempo y espacio «sutilizadas» como datos.

En este momento de evolución del Web, y considerando nuestras demandas de sensualidad y «encuentro directo», debemos considerar el Web en primer lugar como un sistema de soporte, capaz de llevar información de un TAZ a otro, de defenderlos, de convertirlos en «invisibles» o agresivos si la situación lo requiere. Pero es más que eso: si la TAZ es un campo nómada, el Web puede ofrecer la épica, las canciones, las genealogías y las leyendas de la tribu; revela las rutas de las caravanas y las ocasiones de asalto que alimentan la economía de la tribu; incluso contiene muchos de los caminos que se recorrerán, muchos de los sueños que se experimentarán como signos y portentos.

El Web no depende para su existencia de la tecnología informática. El boca-a-boca, el correo, la red marginal de fanzines, los «árboles telefónicos» y cosas de ese tipo ya constituyen una Web de información.  La  clave  no  es  el  tipo  o  el  nivel  de  la  tecnología  implicada,  sino  la  apertura  y horizontalidad de su estructura. En todo caso, el concepto de red implica el uso de ordenadores. En toda la imaginería de la ciencia ficción, la Red de ordenadores opera como condición del Ciberespacio (como en Tron o Neuromancer) y la pseudotelepatía de la «realidad virtual». Como fan del Cyberpunk no puedo sino imaginar el «hackeo de la realidad» como algo jugando un papel fundamental en la creación de TAZs. Como Gibson y Sterling, asumo que la Red oficial nunca conseguirá  clausurar  la  Web  o  la  anti-Red  -que  la  piratería  de  datos,  las  transmisiones  no autorizadas y el libre flujo de la información nunca podrá ser detenido. De hecho, y tal y como yo la entiendo, la teoría del caos predice que ningún Sistema de Control Universal es posible.

De cualquier forma, y dejando al margen cualquier especulación futurística, debemos afrontar una cuestión crucial en relación al Web y la tecnología que implica. El TAZ persigue por encima de todo eliminar la mediación, experimentar la existencia como inmediatez. La misma esencia de su acontecer es el contacto directo «pecho con pecho», como dirían los sufíes, o cara a cara. EN CAMBIO, la esencia del Web es mediación. Las máquinas son aquí nuestros embajadores -la carne se  convierte  en  irrelevante excepto  como terminal,  con  todas  las  siniestras  connotaciones  del término.

Puede que la TAZ encuentre su espacio propio justamente liándose a la cabeza la manta de dos aparentemente contradictorias actitudes en relación a la alta tecnología y su apoteosis, la Red: (1) la que podemos llamar la posición Quinto Estado/Neo-Paleolítico Post-Situ Ultra-Verde, que se interpreta a sí misma como un argumento ludita17  contra la mediación y la Red; y, (2) los utopistas Cyberpunk, futuro-libertarios, Hackers de Realidades y sus aliados, que ven la Red como un paso adelante en la evolución y asumen que cualquier posible efecto negativo de su mediación puede ser superado -al menos una vez hayamos liberado los medios de producción.

La TAZ coincide con los hackers porque puede advenir precisamente, en parte, a través de la Red, incluso a través de la mediación de la Red. Pero también coincide con los verdes porque defiende una intensa autoconsciencia de uno mismo como cuerpo y sólo siente repulsión por la CyberGnosis, el intento de trascender el cuerpo a través de la instantaneidad y la simulación. La TAZ tiende a contemplar la dicotomía técnica/antitécnica como una dicotomía falaz, como la mayoría de las dicotomías, en la que opuestos aparentes son en realidad falsificaciones o incluso alucinaciones provocadas por la semántica. Dicho de otra forma: el TAZ quiere existir en este mundo, no en la idea de otro mundo, algún mundo visionario nacido de alguna falsa totalización -todo verde o todo metálico- que no puede ser sino pura fantasía vacía -o como diría Alicia, «mermelada ayer o mermelada mañana, pero nunca mermelada hoy».

La TAZ es «utópica» en el sentido de que defiende una intensificación de la vida diaria o, como los Surrealistas habrían dicho, la irrupción de la Magia en la vida cotidiana. Pero no puede ser utópica en el sentido efectivo del término, de «no lugar», el lugar sin lugar. Se sitúa en una intersección de fuerzas, como una especie de centro de fuerza pagano en la confluencia de misteriosas líneas cósmicas18, reconocibles al adepto en aparentemente invisibles fragmentos de tierra, paisaje, flujos de aire, agua o animales. Pero ahora las líneas no están todas trazadas en el espacio-tiempo. Algunas existen sólo en el Web, incluso aunque se entrecrucen con tiempos y lugares reales. Puede que algunas de estas líneas sean «no-ordinarias», en el sentido de que no hay convención que pueda calificarlas. Son líneas que podrían ser estudiadas mejor a la luz de la teoría del caos que a las de la sociología, la estadística o la economía. Los patrones de fuerza que hacen  brotar  una  TAZ  tienen  algo  que  ver  con  aquellos caóticos  «Atractores  Extraños»  que aparecen, por así decir, entre las dimensiones.

Por su naturaleza, la TAZ se apropia de cualquier medio que le permita realizarse: puede venir a la vida lo mismo en una caverna que en una Ciudad Espacial L-5. Por encima de todo, existirá, ahora, tan pronto como sea posible, dondequiera pueda, sin tener en cuenta ninguna ideología ni anti-ideología. Usará el ordenador, porque el ordenador existe, pero también utilizará múltiples poderes tan apartados de la alienación y el simulacro que lograrán asegurar un cierto paleolitismo psíquico para la TAZ, un espíritu primordial-chamánico que infectará la propia Red -ese es el significado del Cyberpunk, como yo lo entiendo. En tanto la TAZ es intensificación, derroche, exceso, potlatch, vida consumida en vivir en vez de en sobrevivir (ese lamentable bienestar de los 80), no podrá ser definido ni por lo técnico ni por lo antitécnico. Se contradice a sí mismo sin dudarlo, porque se quiere a cualquier coste y sin perseguir ninguna perfección -que supondría su inmovilidad final.

En  la  Serie  de  Mandelbrot19 y su  realización  gráfica  por  ordenador  observamos  -en  un universo fractal- mapas contenidos y de hecho escondidos dentro de otros mapas dentro de otros mapas… hasta el límite de la propia capacidad computacional. ¿Para qué sirve esto, este mapa que en cierto sentido comporta una relación 1:1 con una dimensión fractal? ¿Qué podemos hacer con él, aparte de admirar su elegancia psicodélica?

Si imagináramos un mapa de la información -una proyección cartográfica de la totalidad de la Red- tendríamos que incluir en él los rasgos del caos, que han comenzado a aparecer, por ejemplo, en las operaciones de procesamientos complejos en paralelo, en las telecomunicaciones, en las transferencias de «dinero» electrónico, virus, guerrillera hacking, etc.

Cada una de estas «áreas» de caos podrían ser representadas en topografías similares a la Serie  de  Mandelbrot,  como «penínsulas»  inscritas  o  escondidas  en  el  mapa  -a  punto  de desaparecer. Esta «escritura» -que en parte permanece escondida, y en parte se desvanece- representa el proceso mismo en el que la Red está inmerso, incompletable en su propia representación, en última instancia incontrolable. En otras palabras, la Serie de M, o algo parecido a ella, puede demostrarse útil para representar la emergencia de la anti-Red como proceso caótico, una «evolución creativa» en palabras de Prigogine20. Si no como otra cosa, la Serie de M sirve como metáfora para cartografiar el interfaz del TAZ con la Red en términos de desaparición de información. Cada «catástrofe» en la Red es un nodo de fuerza para el Web, para la anti-Red. La Red se verá dañada por el caos, pero al contrario el Web se expandirá en él.

Ya mediante el simple pirateo de datos, ya mediante desarrollos más complejos de su actual manejo del caos, el hacker de la Web -los cibernautas de la TAZ- encontrará formas de sacar ventajas de las perturbaciones, problemas y caídas en la Red (maneras de producir información desde la «entropía»). Como un bricoleur, como un escarbador de escoria informática, como un contrabandista o un difusor de correo negro, incluso quizás como un ciberterrorista, el hacker TAZ trabajará  a favor  de la evolución de conexiones fractales  clandestinas.  Estas  conexiones,  y la información  diferente que  fluye  en  ellas,  formará  poderosos  dispositivos  de  salida  capaces  de albergar el nacimiento de un TAZ -como si alguien robara electricidad de los monopolios energéticos para iluminar una casa de okupas.

De esa forma el Web -con el fin de producir situaciones que conduzcan a la TAZ- parasitará la Red; pero también cabe concebir que la estrategia tiene por objetivo construir una Red autónoma y alternativa, «libre» y no parasitaria, que pueda servir como base para «una sociedad naciente de la cáscara de la anterior». La anti-Red y el TAZ pueden ser considerados en la práctica objetivos en sí mismos -pero también teoréticamente pueden ser considerados formas de lucha por una realidad diferente.

Dicho todo ello, todavía debemos admitir algunas quejas contra los ordenadores, considerar algunas preguntas no contestadas, especialmente acerca del ordenador personal.

La historia de las redes de ordenadores, BBSs y varios otros experimentos de «electro- democracia» han sido un gran hobby para muchos. Muchos anarquistas y libertarios declaran gran fe en el PC como arma de liberación y autoliberación -pero en realidad no es visible su ventaja, no hay logros, no hay ningún grado palpable de libertad conquistada gracias a él.

Tengo muy poco interés en esas hipotéticamente emergente clase empresarial de autoempleados en el procesamiento de datos que pronto serán capaces de administrar una gran industria rural o una fábrica de comida rápida trabajando para varias corporaciones y burocracias. No hace falta mucha lucidez para prever que esta «clase» desarrollará su propia subclase -una especie de lumpen yupp-proletariado: amas de casa, por ejemplo, capaces de traer a casa un segundo sueldo convirtiendo sus casas en una especie de electro-tiendas, pequeñas tiranías-obreras en las que el «jefe» es una red de ordenadores.

Tampoco me impresiona el tipo de servicios e informaciones que ofrecen las actuales redes «radicales». En algunos lugares -se dice- existe «economía de la información». Puede que sí, pero la mayoría de la información que circula en las BBSs «alternativas» consiste sobre todo en chismes y «chateo». ¿Es eso una «economía»? O sólo un pasatiempo para entusiastas? De acuerdo: los PCs han creado una nueva «revolución impresora». De acuerdo también en que las redes marginales están evolucionando. Y de acuerdo en que ahora puedo por ejemplo mantener seis conversaciones telefónicas a la vez. ¿Pero qué cambia todo eso de mi vida cotidiana?

La  verdad,  todavía  hay  grandes  cantidades  de  información  que  pueden  enriquecer  mi percepción, en libros, televisión, teatro, teléfonos, el servicio postal, los estados alterados de conciencia, etc. ¿De veras necesito un PC para tener más de todo eso? ¿Es que acaso se me ofrece información secreta? Bueno, puede que me sienta tentado -pero todavía reclamo secretos maravillosos, no simplemente números telefónicos que no aparecen en las guías o las trivialidades de políticos y policías. Más que nada, me gustaría que los ordenadores me ofrecieran información sobre bienes reales -las «cosas buenas de la vida», como las definía el preámbulo de la IWW. Y aquí, y en tanto acuso a los hackers y usuarios de BBS de una irritante vaguedad intelectual, me veo obligado a descender de las nubes barrocas de la Teoría y la Crítica y explicar con precisión lo que quiero decir cuando hablo de «bienes reales».

Digamos que por razones a la vez políticas y personales deseo comida buena, mejor de la que puedo obtener del Capitalismo -comida no polucionada aún bendecida con sabores y olores naturales. Para hacer la cosa más complicada, imagínense que la comida que me apetece es ilegal: leche natural, por ejemplo, o el exquisito mamey cubano, que no se puede importar a los USA porque -eso dicen- su semilla es alucinógena. No soy granjero. Imaginemos que soy un importador de raros perfumes y afrodisíacos, y compliquemos de nuevo el juego suponiendo que parte de mi stock es también ilegal. O que por ejemplo quiero ofrecer mis servicios de procesamiento de textos por nabos orgánicos, pero no quiero comunicar mi trabajo a Hacienda (a lo que obliga la ley, se crea o no). O imagínese que me apetece contactar a otros humanos para realizar con ellos actos de mutuo placer consensuados aunque no legales -algo que evidentemente se ha intentado, pero ahora todas las BBSs de sexo duro han sido desmanteladas, y qué sentido tienen las actuales redes underground, carentes de suficiente seguridad. En definitiva, asúmase que me alimento simplemente de información, el fantasma de la máquina. De acuerdo con los apólogos, los ordenadores podrían ser capaces de facilitar la satisfacción de todos mis deseos de comida, drogas, sexo, evasión de impuestos,… Entonces, ¿qué ocurre? ¿Por qué todo ello no está ocurriendo?

La TAZ ha acontecido, está aconteciendo y seguirá aconteciendo con o sin ordenadores. Pero para que la TAZ alcance todo su potencial, tiene que tratarse menos de un proceso de combustión espontánea que de un tema de «islas en la red». La Red, o mejor la anti-Red, asume el compromiso de un aspecto integral de la TAZ, un sumatorio que aumentará exponencialmente su potencial, produciendo un «salto cuántico» -extraño que esa expresión haya pasado a significar un gran salto- en complejidad y significancia. La TAZ tiene que empezar a existir en un mundo de espacio puro, el mundo de los sentidos. Liminar21, incluso evanescente, la TAZ debe combinar información y deseo para completar su aventura -su acontecimiento-, para habitar su propio límite, para saturarse en su propio existir.

Quizás la Escuela Neo-Paleolítica tiene razón cuando defiende que toda forma de alienación y mediación debe ser destruida o abandonada antes de que nuestros objetivos puedan realizarse -o quizás la verdadera anarquía sólo pueda realizarse en el Espacio Exterior, como defienden algunos libertarios futurísticos. Pero la TAZ no tiene realmente que ver con lo que «fue» o «será». La TAZ está interesa en los resultados, con ataques efectivos a la realidad consensuada, rupturas hacia una vida más intensa y abundante. Si el ordenador no sirve para esto, entonces tiene que ser superado. Mi intuición sin embargo es que la anti-Red se está constituyendo, e incluso que quizás en efecto existe ya -pero no puedo demostrarlo. Toda mi teoría de la TAZ se basa en parte en esta intuición. Por supuesto que el Web es más amplio que la mera red de ordenadores, e incluye por ejemplo al samizdat o el mercado negro. Pero el gran potencial de una red de información no jerárquica, lógicamente, reposa en el ordenador como herramienta por excelencia. Ahora, queda esperar que el trabajo de los hackers demuestre que estoy en lo cierto. ¿Dónde están mis nabos?

(…)

La Voluntad de Poder como Desaparición

Foucault, Baudrillard, etc. han discutido en gran extensión las formas diversas de la “desaparición”. Aquí quiero sugerir que la TAZ es de alguna manera una táctica de desaparición.

Cuando los Teóricos hablan de una desaparición de lo social se refieren en parte a la imposibilidad de una “Revolución Social”, y en parte a la imposibilidad del “Estado”; del abismo de poder, el fin del discurso del poder. La pregunta anarquista en este caso debería ser entonces: ¿Por qué molestarse en enfrentar un “poder” que ha perdido todo su significado y se ha convertido en pura Simulación? Confrontaciones tales sólo han de resultar en grotescos y peligrosos espasmos de violencia por parte de los cretinos cabezamierda que han heredado las llaves de todos los arsenales y prisiones. (Quizás sea ésta una tosca malinterpretación norteamericana de la sutil y sublime Teoría Franco-Alemana. Pues si es así, estupendo; ¿quién ha dicho que haga falta entender una idea para hacer uso de ella?).

Tal como yo lo leo, la desaparición se muestra como una opción radical muy lógica para nuestro tiempo, en absoluto un desastre o la muerte del proyecto radical. A diferencia de la mórbida interpretación nihilista maníaca de la muerte de la Teoría, la nuestra intenta minarla con estrategias útiles en la continua “revolución de la vida cotidiana”: lucha que no ha de cesar ni con el último fracaso de la revolución política o social porque nada excepto el fin del mundo puede traer ni el fin de la vida cotidiana, ni nuestra aspiración por las cosas buenas ni por lo Maravilloso. Y como dijo Nietzsche, si el mundo pudiera “acabarse”, lógicamente lo hubiera hecho ya; no lo ha hecho, por tanto no lo hace. Y así, como uno de los sufíes dijo, no importa cuantos vasos de vino prohibido bebamos, nos llevaremos esta sed rabiosa a la eternidad.

Zerzan y Black  han  señalado independientemente ciertos  “elementos  de  Rechazo”  (en palabras de Zerzan) que quizás puedan ser considerados de alguna forma como síntomas, en parte inconscientes pero en parte conscientes, de una cultura radical de la desaparición, que influyen a mucha más gente que ninguna idea izquierdista o anarquista. Estos gestos se hacen contra las instituciones, y en ese sentido son “negativos”; pero cada gesto negativo también sugiere una táctica alternativa “positiva” más allá de un mero rechazo de la institución condenada.

Por ejemplo, el gesto negativo contra la escolarización es un “analfabetismo voluntario”. Dado que no comparto la adoración liberal por el alfabetismo en aras de la mejora social, no puedo enteramente compartir los suspiros de desmayo que se oyen por todas partes frente a este fenómeno: uno simpatiza con los niños que rechazan los libros al igual que la basura que contienen. Hay sin embargo alternativas positivas que hacen uso de la misma energía de desaparición. La escolarización casera y el aprendizaje de oficios, como formas posibles de “hacer novillos”, eluden la prisión de la escuela. El hacking es otra forma de “educación” con ciertos rasgos de “invisibilidad”.

Un gesto negativo a gran escala contra la política consiste simplemente en no votar. La “apatía” (es decir, un sano aburrimiento del cansino Espectáculo) mantiene a más de la mitad del país apartado de los comicios; ¡el anarquismo nunca consiguió tanto! (Tampoco tuvo el anarquismo nada que ver con el reciente fiasco del censo). Una vez más, hay paralelismos positivos: la creación de tramas como alternativa a la política se practica en muchos niveles en la sociedad, y las formas de organización no jerárquica han obtenido popularidad incluso fuera del movimiento anarquista, simplemente porque funcionan (ACT UP33, y Earth First!34  son dos ejemplos. Alcohólicos Anónimos es, curiosamente, otro).

El rechazo al Trabajo puede tomar las formas del absentismo, la ebriedad en el empleo, el sabotaje, y la pura desidia; pero igualmente puede dar lugar a nuevos modos de rebeldía: más autoempleo, participación en la economía sumergida y el “lavoro nero”, fraude fiscal y otras opciones criminales, cultivo de maría, etc.; actividades todas ellas más o menos “invisibles” en comparación con las tácticas izquierdistas de confrontación tradicionales como la huelga general.

¿Rechazo a la Iglesia? Bueno, el “gesto negativo” por excelencia aquí probablemente consiste en… ver la televisión. Pero las alternativas positivas incluyen todo tipo de formas antiautoritarias de espiritualidad, desde el Cristianismo no eclesiástico al neopaganismo. Las “Religiones Libres” como me gusta llamarlas -cultos pequeños, creados medio en serio medio en broma e influenciados por corrientes tales como el Discordianismo y el anarco-Taoismo -se pueden encontrar a lo ancho de la Norteamérica marginal, y proveen una “cuarta vía” en crecimiento fuera de las iglesias mayoritarias, los fanáticos televangélicos, y la insipidez y consumismo New Age. También puede decirse que el rechazo principal a la ortodoxia consiste en construir “morales privadas” en el sentido Nietzscheano: la espiritualidad de los “espíritus libres”.

El rechazo negativo del Hogar es la “falta de hogar”, que la mayoría considera una forma de victimización, al no desear ser forzada a la nomadología. Pero la “falta de hogar” puede ser en un sentido una virtud, una aventura; o así se lo parece, al menos, al inmenso movimiento internacional de okupas, nuestros vagabundos modernos.

El rechazo negativo de la Familia es claramente el divorcio, o algún otro síntoma de “avería”. La alternativa positiva brota de la conciencia de que la vida puede ser más dichosa sin la familia nuclear, sobre la que florezcan cien flores; de la maternidad soltera al matrimonio en grupo o al grupo de afinidad erótica. El “Proyecto Europeo” libra una intensa acción de retaguardia en defensa de la “Familia”; la miseria edípica anida en el corazón del Control. Las alternativas existen; pero deben permanecer veladas, especialmente desde la Guerra contra el Sexo de los ochenta y los noventa.

¿Cuál es el rechazo del Arte? El “gesto negativo” no lo habremos de encontrar en el tonto nihilismo de una “Huelga Artística” o en el vandalismo contra algún cuadro famoso; lo encontramos en el aburrimiento casi universal de ojos vidriosos que hace presa en la mayoría de la gente con la sola mención de la palabra. ¿Pero en qué consistiría el “gesto positivo”? ¿Es posible imaginar una estética que no esté comprometida? ¿que se emancipe de la historia e incluso del Mercado? ¿o al menos tienda a hacerlo? ¿que quiera reemplazar la representación con la presencia? ¿Cómo se hace sentir la presencia a sí misma incluso en (o a través) de la representación?

La “Lingüística del Caos” irradia una presencia que está continuamente desapareciendo de todos los órdenes del lenguaje y de los sistemas de significado; una presencia fugaz, evanescente, latif (“sutil”, un término de la alquimia sufí); el Atractor Extraño alrededor del que los átomos de significado se acumulan, formando órdenes caóticamente nuevos y espontáneos. Aquí tenemos una estética de la frontera entre el caos y el orden, el margen, el área de “catástrofe” donde la “avería” del sistema puede significar la iluminación. (Nota: para una explicación de la “Lingüística del Caos” mira el Apéndice A, luego léete este párrafo de nuevo, por favor).

La desaparición del artista es “la superación y realización del arte” en los términos Situacionistas. Pero ¿de dónde nos desvanecemos? ¿y se verá u oirá de nosotros jamás? Nos vamos a Croatan; ¿cuál es nuestro destino? Todo nuestro arte consiste en una nota de adiós a la historia – “Nos vamos a Croatan”- ¿pero dónde está, y qué es lo que haremos allí?

Primero: aquí no estamos hablando de desaparecer literalmente del mundo y de su futuro: ni escape hacia atrás en tiempo a la “sociedad original  del  ocio”  paleolítica;  ni  utopia  eterna, ni escondite entre las montañas, ni isla; ni tampoco utopia post-Revolucionaria ¡preferiblemente ni Revolución  en  absoluto!  tampoco  VONU35,  ni Estaciones Espaciales  anarquistas;  tampoco aceptamos una “desaparición Baudrillardiana” en el silencio de una hiperconformidad irónica. No tengo nada en contra de Rimbaud ninguno que escape del Arte en busca de cualquier Abisinia que pueda encontrar. Pero no podemos construir una estética, siquiera una estética de la desaparición, sobre el simple acto de no volver jamás. Diciendo que no somos una vanguardia y que no hay vanguardia, hemos escrito nuestro “Nos Vamos a Croatan” -la pregunta entonces es ¿cómo imaginar la “vida cotidiana” en Croatan?, en particular si no podemos decir que Croatan existe en el Tiempo (Edad de Piedra o Post-Revolución) o el Espacio, ya como utopia o como algún pueblo olvidado del medio oeste o como Abisinia? ¿Dónde y cuándo se encuentra el mundo de la creatividad inmediata? Si puede existir, entonces existe; pero quizás sólo como una especie de realidad alternativa que hasta ahora no hemos aprendido a percibir. ¿Dónde buscar las semillas -la mala hierba creciendo en las grietas de la acera- entre ese otro mundo y el nuestro? ¿las pistas, las indicaciones correctas para buscar? ¿un dedo apuntando a la luna?

Yo  creo,  o  al  menos  me  gustaría  proponer,  que  la  única  solución  a  la  “superación  y realización” del arte reside en la emergencia de la TAZ. Yo rechazaría categóricamente la critica de que la TAZ en sí misma “no es más que” una obra de arte, bien que pueda tener algunos de sus entrampamientos. Sugiero que la TAZ es el único “tiempo” y “lugar” posible para que ocurra arte por el puro placer de la acción creativa, y como contribución efectiva a las fuerzas que dan coherencia a la TAZ para manifestarse.

El Arte se ha convertido en mercancía en el Mundo del Arte, pero por debajo de eso aún yace el problema mismo de la re-presentación, y el rechazo a toda mediación. En la TAZ el arte como mercancía se hará simplemente imposible; será más bien una condición de vida. La mediación es más difícil de superar, pero la extracción de todas las barreras entre artistas y “usuarios” del arte llevará las trazas de una condición en la que (como A.K. Coomaraswamy  ha descrito) “el artista no es un tipo determinado de persona, sino cada persona es un tipo determinado de artista”.

En suma: la desaparición no es necesariamente una “catástrofe”; excepto en el sentido matemático de “un cambio topológico repentino”. Todos los gestos positivos esbozados aquí parecen implicar varios grados de invisibilidad como alternativa a la confrontación revolucionaria tradicional. La “Nueva Izquierda” nunca creyó realmente en su propia existencia hasta que se vio a sí misma en el noticiario de la noche. La Nueva Autonomía, en contraste, bien se infiltrará en los medios y los subvertirá desde dentro; o bien nunca será “vista” en absoluto. La TAZ no sólo existe más allá del Control sino también más allá de definiciones, más allá de miradas y nombres y actos de esclavitud, más allá del entendimiento del Estado, más allá de la capacidad de ver del Estado.

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* En esta versión, Guadalupe Sordo traduce The Temporary Autonomous Zone como La Zona Temporalmente Autónoma. Nos hemos tomado la libertad de discrepar al respecto y es por eso que el título es diferente no obstante el resto permanezca inalterado. En tanto Hakim Bey utiliza en inglés una cadena de adjetivos que, en nuestra opinión, hacen recaer el sentido de temporalidad en el sustantivo “zona”, en Guadalupe Sordo el adjetivo inglés temporary se transfoma en el adverbio castellano “temporalmente”, provocando con ello que el sentido de temporalidad recaiga sobre “autónoma”. Al intentar seguir el sentido que la sintaxis empleada por Bey indica, donde lo que resulta temporal es la zona y no la autonomía, nos parece que se refrendan los énfais del autor sobre “zonas” del tiempo que fluyen intermitentemente.(Nota de CNF)«
3 Referencia al chamanismo, sobre todo siberiano, donde el chamán trepa en un estado de éxtasis por la viga de madera que sirve de soporte central a la casa y sube al tejado por el agujero de salida del humo. Es la forma simbólica de subir al mundo de los espíritus, una vía compartida por las brujas medievales europeas a través de la chimenea.«
4 Comunidades rurales y palustres del sur de los EE.UU.«
5 En la filosofía Budista, estado de Iluminación. El satori es un estado más allá del dualismo del ser o no ser, del bien y del mal, de lo hermoso y lo feo y del Buda y el no-Buda. Es un estado, por tanto, que se alcanza mediante la superación de las percepciones humanas y mediante el entendimiento de que ellas son el reflejo de un mundo al que creemos falsamente eterno e inmortal. El camino para alcanzar el satori, no obstante, no es racional, sino que depende en grado mayor de la intuición.«
13 Traducimos aquí «Net» por «Red», mientras mantenemos la expresión Web intraducida. Podría traducirse -a tenor de lo que el propio autor explica, clarificando sobradamente los términos que emplea «telaraña», pero creemos que ello induciría a posible confusión, toda vez que el objeto explícito a que se refiere el autor con la idea de Web ocurre justamente en el seno de la red Internet. «
14 El término aquí utilizado por el autor es «counter-Net», cuya traducción literal, a tenor de lo que venimos indicando, sería «contra-Red». El carácter subversivo que posee esta idea, sin embargo, nos parece mejor reflejado en el término «anti- Red», cuyo uso además empieza a generalizarse en los círculos referidos por el autor. «
15 La actividad de los hackers, gente que prefiere mirar la pantalla del ordenador que la tele y que cree que el acceso a los ordenadores ha de ser ilimitado y total; que toda información ha de ser libre y que los hackers han de ser valorados por su hacking y no en base a tontos criterios de edad, grado, raza o posición. Desconfían de la autoridad y promueven la descentralización. «
16 Técnicas de utilización ilegal del sistema telefónico, practicadas en los EE.UU. Desde los años sesenta y ahora en todo el mundo. «
17 Referencia a bandas organizadas de obreros ingleses que se sublevaron para sabotear la maquinaria de la industria textil que los estaba desplazando. Los luditas operaban enmascarados por la noche. Su líder, real o imaginario, era Ned Ludd, también conocido como King Ludd. «
18 «Ley lines», líneas geométricas de fuerza que pueden ser localizadas conectando elementos del paisaje. Un pasatiempo popular entre los ocultistas ingleses. «
19 Descubierto por Benoit Mandelbrot en 1979, el conjunto que lleva su nombre es una figura matemática compleja creada a partir de procedimientos iterativos. Desde que recorrió el mundo en 1985 y 1986, como pieza estrella en una conocida exposición de arte informático, se ha convertido en un símbolo público del caos. Sus admiradores se complacen en afirmar que el conjunto de Mandelbrot es el objeto más complicado de las ciencias exactas. La eternidad no bastaría para completarlo en su totalidad: discos erizados de púas espinosas, espirales y filamentos que se curvan al exterior y ensortijan soportando moléculas bulbosas que cuelgan infinitamente abigarradas de racimos de viñedos… Pero he aquí la paradoja: para enviar una descripción completa del conjunto por una línea de transmisión, se necesitan sólo unas pocas docenas de datos. Un programa informático conciso posee la capacidad suficiente para reproducirlo en su totalidad. «
20 Ilya Prigogine se ha dedicado al estudio de los fenómenos irreversibles, introduciendo nuevos conceptos como los de “estructura disipativa”, subdynamics o casual dynamics. En 1977 recibió el Premio Nobel de Química. Entre sus obras más notables está ¿Tan sólo una ilusión? (una exploración del caos al orden). Ha usado la Teoría del Caos para explicar la evolución (evolución “creativa”) evitando tanto el vitalismo como la teoría neodarwinista de la “mutación casual”. «
21 Término asociado al psicoanálisis, “estado de transición entre dos condiciones, ambigüedad”. «
33 Action Coalition to Unleash Power (Coalición de Acción para Liberar el Poder, o “Actúa”) un colectivo internacional de activistas contra el SIDA. «
34 Un colectivo abierto de saboteadores ecologistas norteamericanos. Conocidos por sus golpes teatrales, sabotajes de instalaciones mineras y madereras, colocación de piezas metálicas en los árboles para romper las sierras mecánicas, “desviación” de vallas publicitarias, echar arena en los depósitos de combustible de las excavadoras, etc. «
35 Retiro voluntario, generalmente a la naturaleza, practicado por los anarco-survivalistas en los año setenta. «

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Hakim Bey es el seudónimo de Peter Lamborn Wilson (n. Nueva York, 1945).
Es un escritor, ensayista y poeta estadounidense que se describe a sí mismo como “anarquista ontológico” y sufí. Hakim Bey significa “El Señor Juez” en turco. Se hizo famoso en1990 con su obra Zona temporalmente autónoma. Se lo asocia con las tendencias anarquistas de la anarquía postizquierda y elanarcoindividualismo, aunque también reconoce simpatía hacia la IWW. Algunos escritores lo consideran el padre ideológico de los hackers.