La mente subdesarrollada (descontento y retractación)

Ezequiel O. Suárez

Es característico de la mente subdesarrollada estar plagada de prejuicios y es una plaga del subdesarrollo ir por ahí pegado a los prejuicios. Esto, en nuestro medio, el artístico cubano, es también un dogma o válido, y se le conoce, se le puede reconocer, no sin esfuerzo pues siempre se espera, al menos entre los artistas, una mayor amplitud de miras, más soltura, menos tensión y miedo al otro. Pero no sucede así, lamentablemente, y ocurre muy poco (la relajación), dado que estos artistas nacieron y se formaron en el subdesarrollo, amén de que algunos de ellos, en alguna o varias intervenciones, se hayan presentado al primero de los mundos: no importa, el implante del tercero es para siempre y fijo. Para poner un ejemplo: alguien tuvo, en determinada estación de su vida, una crisis nerviosa, incluso dos: bien, esa persona esta loca (o locas, que pasó dos veces). Aún más, esa persona (o personaje, que así le llaman) ya superó esas crisis, eventualmente, pero se comporta raro, le ha dado por la bebida, en fin. Pero no es ese estado (la embriaguez y otros) la causa de su extrañeza y mal comportamiento social, sino el hecho, operativo para todos (una tabla en medio del mar sombrío, ¡que hay que clasificar!), es un hecho que esa persona está definitivamente perdida y loca. A esto no escapan los más jóvenes, a estas debilidades del carácter y casi horrenda desinformación: “casi” porque todo o “casi” todo en el subdesarrollo transcurre a medias. Y sobre todo entre aquellos que no han salido todavía de esto (el rancho), o únicamente a través del cine y algunas vistas por televisión, pequeñas vistas al gran comportamiento inadaptado. Pues no conocen otra cosa que no sea un país profundamente en crisis y en vías de más y más subdesarrollo y mala programación. A medias, se entiende. Pero también habría que alborotar aquí acerca de la rigidez, pues en la mente subdesarrollada se asienta perfectamente (esto es: la rigidez), lo mismo en aquellos que están a favor que contra lo establecido, los así llamados Disidentes, muy rígidos como sus pares los Represivos. Y es por ello que la mente subdesarrollada o paralítica, cuando se encuentra con esos “dinámicos”, grotescos seres libres (el loco, el borracho, o ambos), pues no aceptan, no pueden aceptar tanta plasticidad, por llamarle de alguna manera, tanta subversión y compromiso (compromiso con el aquí y el ahora, “quemadera” le llaman estas rígidas mentes del Sub a la libertad del comportamiento inadaptado), y se apartan, pues no están en situación, no es una situación cómoda para ellos. De más está decir que las mentes subdesarrolladas, a ambos lados de la diferencia, ambas se creen correctas.